
RIMA XLIX
Alguna vez la encuentro por el mundo,
y pasa junto a mí;
y pasa sonriéndose, y yo digo:
- ¿Cómo puede reír?

Luego asoma a mi labio otra sonrisa,
máscara del dolor,
y entonces pienso: —Acaso ella se ríe,
como me río yo.
Alguna vez la encuentro por el mundo,
y pasa junto a mí;
y pasa sonriéndose, y yo digo:
- ¿Cómo puede reír?

Luego asoma a mi labio otra sonrisa,
máscara del dolor,
y entonces pienso: —Acaso ella se ríe,
como me río yo.
Gustavo Adolfo Bécquer
Tras ahondar en las cosas más insignificantes me doy cuenta de que nada era tan superficial y que tus ojos buscando una mirada de desconcierto cuando sólo hablabas de ti durante horas no eran lo más importante en ésta vida. Me doy cuenta de que tampoco éramos dos locos con ganas de perder aún más la cabeza por algo que todavía no había aparecido del todo pero tú te empeñabas, te obligabas a buscarla y te diste cuenta de que no era yo.
No sé escribir historias cortas ni largas y mucho menos tan siquiera sé si sé escribir.
“Eres poeta, María”
-No lo vuelvas a decir, no lo soy. Es una especie de pasión, a ti te gustan los coches y a mí desmembrarme de vez en cuando en unas cuantas malas palabras.
Después de esto hubo silencio, una reserva de ésas que estabas acostumbrado a dejar correr como si pensaras que no tenía razón y no lo decías, tenías guardado en la recámara más palabras de las que a simple vista me dejabas ver y a simple oído sordo me permitías escuchar, nunca llegó a tus labios una frase de aflicción, estabas tan metido en ti que no me dejaste entrar del todo y en parte, lo entiendo porque a mí me cuesta un mundo aclarar mis historias. Tal vez mi único error fue intentar creerte, dejarte pasear a mi lado, dejar que me abrazaras aunque no te lo pidiera, a lo mejor hubiera sido todo más fácil si no te hubiera dicho que escribía.
“En mí puedes confiar“.
Cada vez que vuelva a escuchar estas palabras te recordaré y no volveré a abrir la boca, simplemente me haré la loca. Has sido una de ésas personas que cuento con los dedos de una mano, no, perdón, has sido el único que me "conoce" que leyó un par de poemas, millones de cosas sin hacer y a mí metida en un tarro de cristal que respira por un agujerito tan pequeño.
Todo se ha ido haciendo tan raro que la reminiscencia se ha hecho borrosa o casi inexistente, no logro alcanzar la última llamada, tal vez fue la semana pasada, el mes anterior, hace doscientas palabras y un beso, no sé tan siquiera si pude esclarecer algo de ti, lo sigo diciendo y seguiré hasta que no me devuelvas todas las miradas, se me ha roto el tiempo y no me da para más.
Gracias por lo que ha sido y gracias por lo que no ha querido ser.