Si me siento a pensar que todo es un mal suelo, una abstracta pesadilla de imanes revelados, caeré en esa cuenta que tantos problemas me daba aún más que un tipo a mi costado descubriendo nuevo mundo a través de mis piernas.
Pasadas las doce del mediodía aturdiendo a una mosca que se zarandea como dos avionetas diminutas, sigue el rastro, se golpea en una esquina y vuelve a retomar el vuelo. Creo que cada vez está peor la circulación aérea.
Auscultada en una madera de pino con sus piñas enclavadas me sostengo por un lado y me arraigo a la otra mitad de la nada, cultos enturbiados en donde nadie sabe mucho menos yo, que aún ando entre cabezazos de una vida que me agota y me da fuerza tras cada golpe remitido. Hace días que no llueve y echo de menos siempre algo que me suele faltar, debe ser el mal día con el sol en hora punta o que huele a Septiembre.
Existen tres personas discutiendo para salir vencedor de cumbres rocosas cada vez más inútiles en sus escaladas, nadie es perfecto, es mejor así, yo los adoro aunque de vez en cuando tenga que salvarme a mí también.
Se agota el tiempo, aquel minutero embustero donde un día pasa más largo y otro se retuerce mil veces más hasta brotar rápidamente a su lugar de trabajo, porque todo o casi todo es una obligación y una respuesta más allá de lo que queramos hacer o decir con palabras meramente halladas en el subsuelo.
Hay silencios que me dan ganas de llorar, es como una última súplica tras el comienzo de un fin, no es la muerte, es una obligación, “el deber es el deber” de relacionar conceptos con algo más que un simple razonamiento, por falta de esfuerzo, cada día es un día menos y muchos darían más de lo que tienen por seguir acobardándose contra una vida más o menos viable.
Un golpe seco capta instantes felices en donde el minuto se pone cada vez más caro, en algunos momentos tengo miedo, ansias, y es una mala combinación, será lo que yo quiero que sea y hasta el momento, parece que no quiero nada.
LA RESACA DEL INCRÉDULO
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Julia tiene los ojos tan azules
que observarla es lo más cerca
que puedes estar del mar
sin pisar una orilla.
La primera vez que me senté en su...
Hace 4 semanas