31 mayo, 2010

Un poema escrito bajo cinco minutos de sombra.















Cuéntame lo que te cuesta soportarme la mirada

que yo te hablaré del vértigo que supone escalar por tu garganta.

Puedo hacerme la cabeza un nudo
y entonces se estrecharían todas esas cosas tuyas
que cuelgan cada día y tiran de mí
como si fuera la goma gastada de un tirachinas.

Pero cuesta tanto abandonar esa tibia tirantez

en la que la incertidumbre de caer o no caer me mantiene viva.

Te quiero.

Es la primera vez que lo acepto porque sé
que no aguantaremos el peso de los reproches (los míos),
de las distancia de los minutos (los tuyos)
y son tantas veces que lo he escuchado en mi cabeza
que se me había olvidado que lo pensé ayer, esta mañana,
hace cinco minutos mientras escribía esta especie de poema,
mientras escuchaba tu voz que me suspende en el aire
como si cayera en paracaídas aunque no sepa lo que significa.

Te quiero sin querer porque hace tiempo me dejé de engañar
y sé que dejarnos caer nos matará de golpe
como pensarte bajo mi sombra
escribiéndote éste poema después de tantos meses.

5 comentario(s):

Anónimo dijo...

Es agradable el saber a veces que estás viva. Te sigo estimando, a mi manera, pero no por ello deja de ser cariño o aprecio, o como prefieras nombrarlo.

También se me antoja curioso que retomemos paralelamente nuestros respectivos blogs, aunque por mi parte sea de una manera distinta a la habitual.

Respecto de tu poema: pone los pelos de punta el miedo que infunde, y los dientes largos por pensar que exista alguien como tú, con esa sensibilidad en carne viva. Espero que ésta vez no le echen sal.

Continúo aquí.

Un muy fuerte abrazo Torres

Descalza dijo...

Lo sé, he estado ausente pero sigo aquí, tenía ganas de volver aunque mi cometido no se haya modificado como me hubiera gustado. Debes saber que el aprecio es mutuo.

Tengo que pasarme detenidamente por tu blog, es una cuenta pendiente, lo tengo bastante descuidado y ya vi a primera vista algo que me interesó.

Respecto al poema sólo puedo decir que estoy acojonada asi que eso de los pelos de punta se acerca minuciosamente a lo que necesitaba expresar.

Te seguiré pronto.

Un abrazo enorme a la única persona que me llama Torres.

Claudieta dijo...

Supe de ti que te despedías, pero yo sabía que volverías.
Si se nace poeta, no se puede dejar de serlo.
He vuelto para soñar contigo.......un muaaaaaa

K. dijo...

te recupero...

Loida dijo...

Un blog precioso y unos poemas maravillosos!!
me alegra haber podido llegar hasta aqui. 1 besito y felicidades por el blog. Te sigo ^^