02 noviembre, 2008

Historias que no duermen

Siempre llueve los catorce de cada mes antes de anochecer.
Nunca me gustó dormir con peluches porque al despertar yacían debajo de la cama en un rincón, no sé si era sonámbula y lo hacía inconscientemente con el propósito de alejar la mentira de apego exánime o simplemente lo dejaba caer por los malos sueños y vueltas en la cama. Ahora meramente sueño con personas desconocidas, grito sin que nadie me oiga y algunos más tétricos que prefiero no inmortalizar. Hay pequeñas cosas que hacemos sin darnos cuenta y que se prolongan con el tiempo, desde que tengo uso de razón se menciona un sonido único y que ha formado parte de mi vida y creo que no podría vivir sin él, es la resonancia de la puerta cuando la cierra mi padre. Él tiene todo lo que nos falta a los tres y el que me levanta sin mediar palabra, él no lo sabe pero me ha enseñado más que todos éstos años de estudiante y Ella que es la persona por la cual tengo el nombre, es la dedicación y la admiración por la lucha.



La vida me trató como pudo y aprendí a crecer antes de tiempo, lo cierto es, que no tuve grandes problemas, los orígenes eran ajenos pero todos me afectaban, supongo que lo que conlleva a poder ilustrarse desde el otro lado es aprender a mirar a otros y de paso aprender a llevarlo con la cara alta y los pies en el suelo. Siempre hay un comienzo y yo creo que he retomado mi vida unos cientos de veces, siempre me renuevo porque aborrezco mirarme en el espejo y no reconocerme. A lo largo de nuestra existencia hay acontecimientos que sellan el suelo donde nos acomodamos y por más que restreguemos nunca nos descuidan, el tiempo suele ser un buen maquillaje para disimular lo que nos ha resquebrajado. Leí una vez que el miedo es un elemento de supervivencia que mediante el temor a que nos ocurra cualquier cosa aprendemos y salimos de las situaciones más engorrosas.


He tenido miedo tantas veces como me he renovado y algunos se han ido despedazando y agujereando por el camino, pero otros siguen persistiendo aunque no quiera darles vida porque ya no me pueden hacer mella como cuando me hacía creer mi hermano que los camellos de los reyes magos vendrían a por mí y me comerían, sí, la noche de reyes era la peor de mi vida, pese a los regalos que dejaban supuestamente los reyes ilustres debajo del árbol.



















He conocido gente de todo tipo y también muy particulares, tenía una amiga que se psicoanalizaba, cosa que siempre me ha parecido interesante pero analizarme a mí misma resultaría aún más traumático que echar la vista atrás, otros se esmeran en ligar cada sábado por la noche sin conseguir presa alguna y ante la decepción nunca desesperan, están al acecho las veinticuatro horas del día y … ando yo, que debo ser una especie extraña impugnando cualquier elemento que lleve la palabra amor por algún lado, suelo salir corriendo a la primera de cambio sin dejar siquiera las huellas en el suelo para que no puedan encontrarme.

A parte de todo esto, no soy todo lo que lees, pero lo que lees, sí que conduce con huellas.

6 comentario(s):

Giovanni-Collazos dijo...

Que precioso texto y que hermoso mundo el tuyo.

Yo también mi autosicoanalizo, como tu amiga. Fuí uno de esos ligones de 24 horas al día, pero desde hace unos años, ya no. Y como tu, soy lo que me lees.

Siempre es agradable leerte.

Un abrazo.

Gio.

Lázaro Suárez dijo...

vaya.

es la primera vez que leo algo en prosa tuyo, no. esto no es prosa. queria decir, algo que no es poesia.

y la verdad, me gusta, sisi, me gusta.

me ha parecido una reflexion muy buena, y en la que me siento identificado en gran parte. los ligones de las 24 horas al dia no son mas que dandies de hojalata con algun calcetin de mas enrollado en la bragueta, falta de autoestima y muchas razones pro las que tirar de la cadena su dignidad. me alegro de que tu, a diferencia de muchas, no les hagas caso. al menos demuestras ser inteligente. Yo nunca he sido tio de ese estilo la verdad, y si algo detesto, es ese estilo.

me hiciste pensar, sobre todo en la parte de los sueños.

esta noche, soñe algo horrible. y lo raro de todo es que me acordaba de ello al despertar.

desperte a las 5 de la mañana temblando y sudando en frio, me levante, encendi el ordenador, y escribi unos parrafos para no olvidarme de que habia soñado. es curioso lo que alberga mi cabeza sin siqueira darme cuenta de ello.

y bueno... yo si te entendi, se que NO eres todo lo que leo, pero si que me acerca a ti.

un beso. y sigue innovando:) que lo haces de maravilla

Lázaro Suárez dijo...

por cierto, me gusta mas la letra asi. mucho mas.

víctor luis vergara dijo...

Muy bueno y muy interesante.

Me ha impresionado saber lo impredecible y engañoso que puede ser el mundo interno de cada persona. Saber que vivimos a base de imágenes prejuzgadas, pero que si pudiéramos conocer profundmente a cada uno tal como es,....

El miedo atroz a los camellos de los Reyes Magos. Es tremendo. Y no sé si sospecharásque estas debilidades mueven profundamente a la ternura y al cariño.

En este momento estoy leyendo un libro que habla de que la manera de conocernos cada uno y de crecer es la de mostrarnos tal como somos.
A mí me sigue dando...


Una nueva faceta y admirable.
Un abrazo.

Cristal Violeta dijo...

Es lo primero que te leo en prosa y me gusta nena!
Tienes una fluidez que engancha.

Tal vez no seas todo lo que leemos pero...

Besos!

sibenik dijo...

Me ha encantado. te lo digo descalzo. En particular, la conclusión, brillante.