07 noviembre, 2008

Muecas fruncidas



Esta noche descuida porque mis labios están sellados, es extraño pero hace tiempo que no abro la boca porque no tengo sed y mi cuerpo poco a poco consume el alimento propio abastecido entre humos, huesos, piel y sangre y un montón de vísceras que no alcanzo a comprender. Mi cuerpo es frágil y apenas unos kilos llegan mas allá de la sonrisa de una sombra aunque la mía sólo devuelva en algunos casos muecas fruncidas.
Hace unas noches alguien me dijo algo en lo que nunca me había parado a pensar. La conversación taladraba de la siguiente manera:

-Recuerdo que ayer me dijiste que las preguntas no caducaban.- Me dijo él
-Sí, cierto, ¿tienes alguna?
-La verdad es que no, pero ya que estamos hablando, me gustaría que quedáramos algún fin de semana ya que no tengo nada que hacer y si tú tampoco … nunca rechazo dar una vuelta a Media Markt.
( Mi asombro no sé si fue que realizó la oferta como si yo le hubiera invitado o ir a dar una vuelta a ver tecnología en una tienda)
-Sí, claro algún día ya te diré algo. Perdona pero … me tengo que ir, llego tarde. -Espeté.
-Sabía que ibas a decir eso.
-¿Cómo lo sabías?
-Porque siempre te vas ocho minutos antes de la hora en punto.
-Debe ser algo sintomático. -Comenté sin ninguna importancia.
-Eres como un reloj cien veces adelantado, ahora estás y en una milésima de segundo no dejas ni la sombra de tu fluidez. Espero verte de nuevo.
-Algún día nos veremos. ( La última vez que dije eso creí que no volvería a verle y reapareció entre las palabras una de mis muecas fruncidas)
-Me hace gracia las caras que pones cuando me mientes.
-No eres el único que me ha dicho eso.

Después de ésta conversación me pregunté si él me había captado en unos meses lo que nadie había visto nunca, después de mi tropiezo con un estudiante que iba para bombero no vinieron muchos más, un triángulo amoroso de tipo viuda negra con la determinación de sexo xy se cierne a pocos metros y yo sólo puedo tejer una telaraña y salir por la primera salida de emergencia. Me sigo defendiendo, nunca lo he negado, pero la libertad es muy cara de conseguir y yo todavía no he despegado las alas.

Odio los poemas de amor en mensajes de servidores de baja calidad, los maremotos en forma de preguntas, los te quiero en dos días, los de una semana y creo que todos los tiempos habidos y por haber, un ramo de flores sin flores, la frase de “yo no soy como los demás“, las promesas que nunca finalizan, odio las risas inocentes de un comienzo porque nunca lo son, odio que me llamen con un diminutivo y que echen abajo los cimientos de mis opiniones, odio, sobre todo, que vigilen lo que no soy.

2 comentario(s):

Giovanni-Collazos dijo...

Tu prosa también engancha tanto comotu poesía... será que veo mucha poesía en tu prosa, en lo que cuentas...

Me perece que te sirve para abrirte completamente de una forma más directa... (a veces es una necesidad, sobre todo en los artistas)

Un abrazo.

Gio.

Lázaro Suárez dijo...

odio los poemas de amor en mensajes de servidores de baja calidad, los maremotos en forma de preguntas, los te quiero en dos días, los de una semana y creo que todos los tiempos habidos y por haber, un ramo de flores sin flores, la frase de “yo no soy como los demás“

Me gusta mas tu prosa que tu poesia

y ya sabes que opino de tu poesia

en esta ocasion...has reflexionado sobre algo que varias veces hemos hablado, me alegra leer que piensas como dices, y que de alguna manera, es similar a lo que opino yo

un beso

(el concierto... alucinante, no pude tirarle las bragas... la de mi lado no se dejo, ni siquiera quiso decirme su nombre...estrechas...)