02 julio, 2008

Estabas fingiendo





Estabas fingiendo
cuando las horas se ocultaban ciegas
y no recordaba la hora de llegada,
tú me decías que era raro
cuando el tiempo pasaba resuelto
y se nos iba el aire cálido en verano…

y recuerdo.

Fui niña en la correría
de mis días de inocencia,
pero se enfadó conmigo
cuando me resigné a no jugar con ella
porque le robé una pirueta de fresa.

Fui adolescente en el momento
donde las lenguas se embebían
de tus huellas dactilares
y fue cuando escupí a una carta de amor
al salir de noche, silenciada,
en la inopia de mi sombra.

Estabas fingiendo
cuando servías retozos salados,
yo adentraba mis dedos entre tu pelo
y se escuchen sórdidos
sinsabores recogerse
de la cremallera de mi bolso.




Tú te afirmabas zar de mis escamas,
saetas finas que se inyectan
en el patíbulo de la muerte,
de tu muerte y la mía
olvidándonos en el cruce de vuelta
y yo no conseguía separarme sin efecto
emulsionando la sazón con resabio.

La necedad quiso un lugar
para arroparse entre mis manos
y las halló repletas,
el amor muere
en la misma zona que asomaste,
se ha condenado víctima de tus ardides,
repliega su espalda con el dolor pinchado
como mi inocencia
flaca de poder tendida al sol.

2 comentario(s):

Cristal violeta dijo...

Nunca se sabe en qué momento se deja de ser niña, se pierde la incocencia y se empieza a mirar el mundo de un color diferente.
Estreno tu camino ( descalza ambien)

Besos guapisima!

Descalza dijo...

La inocencia te la hacen perder y es cierto se ve de otro color, aunque no se debería de perder del todo se va callendo gota a gota por alguna alcantarilla.

Gracias por estrenar mi nuevo camino.

Muchos besos a tu mundo de cristal violeta.